Ansiedad generalizada: qué es, señales y cómo manejarla

La ansiedad generalizada es una preocupación constante por muchas cosas a la vez, casi siempre presente. Cómo se reconoce, en qué se diferencia de un pico de ansiedad y qué ayuda a manejarla.

La ansiedad generalizada no es un pico puntual, sino un fondo casi permanente de preocupación. La persona se preocupa por muchas cosas a la vez (el trabajo, la salud, la familia, el dinero, cosas cotidianas) de forma difícil de controlar y desproporcionada respecto al problema real. En lugar de un miedo concreto, hay una inquietud difusa que salta de un tema a otro.

Cuando esta preocupación se mantiene la mayor parte de los días durante meses y se acompaña de síntomas físicos y de un malestar que interfiere en la vida, se habla de trastorno de ansiedad generalizada. Solo un profesional de la salud mental puede valorarlo; este artículo es información general.

Cómo se reconoce

  • Preocupación constante y difícil de frenar por varios temas a la vez
  • Anticipar lo peor incluso en situaciones cotidianas
  • Tensión muscular, cansancio y dificultad para relajarse
  • Problemas de sueño y de concentración
  • Irritabilidad y sensación de estar siempre al límite
  • Necesidad de controlar y de comprobar las cosas para quedarte tranquila

En qué se diferencia de la ansiedad normal

Todos nos preocupamos, y preocuparse ante un problema real es sano. La ansiedad generalizada es distinta por tres cosas: es casi constante, es difícil de controlar aunque sepas que es excesiva, y salta de un tema a otro sin que resolver uno traiga calma, porque enseguida aparece el siguiente. No es preocuparse mucho por algo concreto, sino vivir preocupada de fondo.

Cuando la preocupación no para, poner en palabras lo que te ronda la cabeza en un espacio tranquilo ayuda a ordenarlo y a que pese un poco menos.

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Qué la mantiene

La preocupación se sostiene, en parte, porque parece útil: da la sensación de que anticipar los problemas los previene o de que preocuparse es una forma de responsabilidad. En realidad, la mayoría de las cosas que tememos no ocurren, y las que ocurren rara vez se resuelven mejor por haberlas rumiado antes. Reconocer que la preocupación promete un control que no da es un paso importante para soltarla.

Qué ayuda a manejarla

  • Aparta un tiempo para preocuparte. Reservar un rato acotado al día para las preocupaciones, y posponerlas fuera de él, reduce que ocupen todo el tiempo.
  • Distingue lo que puedes influir de lo que no. Para lo primero, un pequeño paso concreto; para lo segundo, practicar soltar. La mayor parte de la rumiación se va en lo segundo.
  • Vuelve al cuerpo y al presente. La respiración lenta y el anclaje en los sentidos cortan la espiral mental. Encontrarás más recursos en cómo calmar la ansiedad.
  • Cuida el sueño y reduce estimulantes. El descanso y menos cafeína bajan el nivel de fondo sobre el que crece la preocupación.

Cuándo buscar ayuda

La ansiedad generalizada responde bien al tratamiento, en especial a la terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, a la medicación que valore un médico. Si la preocupación te acompaña casi a diario durante meses, te agota o interfiere en tu vida, conviene consultarlo con un profesional de la salud mental. En caso de un malestar emocional profundo, en España puedes llamar al 024, gratuito y disponible las 24 horas.

Preguntas frecuentes sobre la ansiedad generalizada

¿La ansiedad generalizada se cura?

Responde bien al tratamiento y muchas personas mejoran de forma clara. Más que de cura, se habla de aprender a manejar la preocupación para que deje de ocupar el centro de tu vida. La terapia cognitivo-conductual tiene un buen respaldo para esto.

¿Por qué me preocupo por todo aunque sé que es exagerado?

Es una característica central de la ansiedad generalizada: saber que la preocupación es excesiva no basta para frenarla, porque el motor no es la lógica, sino un sistema de alarma sobreactivado. Por eso ayuda trabajar la relación con los pensamientos, y no solo intentar convencerte de que no pasa nada.

¿Es lo mismo ansiedad generalizada que estrés?

No exactamente. El estrés suele estar ligado a una causa concreta y baja cuando esa causa desaparece. La ansiedad generalizada es una preocupación difusa que persiste aunque no haya un problema claro delante. Pueden solaparse, pero no son lo mismo.

¿Se puede vivir bien con ansiedad generalizada?

Sí. Con recursos, hábitos y, cuando hace falta, tratamiento, muchas personas mantienen la preocupación a raya y hacen una vida plena. El objetivo no es no preocuparse nunca, sino que la preocupación deje de gobernar tus decisiones.

Puedes ver el conjunto del tema en la página de ansiedad y recursos concretos en cómo calmar la ansiedad. Información fiable en español, en Confederación Salud Mental España.

Aviso

Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye la valoración de un profesional de la salud. Si tienes síntomas intensos, contacta con los servicios sanitarios.

Jevgeni Nietosniitty

Autor

Jevgeni Nietosniitty

Cuenta con amplia experiencia en el campo de la psicología, centrada en la autoestima y la ansiedad. Con más de 15 años escribiendo, formando y acompañando a personas en torno al bienestar emocional, Jevgeni ha publicado varios libros sobre el tema y trabaja en psicología organizacional a través de su empresa Mentis Aurum. Está certificado para el uso de tests cognitivos de aptitud y de personalidad laboral.